Mãe Terra

Muerte en la Amazonia

Jair Bolsonaro alienta la impunidad de los saqueadores del Amazonas brasileño

30/07/2019 09:13

Saqueo.Garimpeirosbuscando oro en un río de la Amazonia, bosque tropical que sufre una deforestación acelerada (Getty)

Créditos da foto: Saqueo.Garimpeirosbuscando oro en un río de la Amazonia, bosque tropical que sufre una deforestación acelerada (Getty)

 
El cuerpo de Emyra Waiapi, líder del pueblo Waiapi, apareció hace unos días a las afueras del poblado de Mariry, en el estado brasileño de Amapá. Lo habían apuñalado y seguramente fueron los garimpeiros, bus­cadores de oro, que luego ocuparon el lugar ante la huida despavorida de la población. La muerte de Emyra, según el senador Randolfe Rodrigues, evidencia la impunidad con la que actúan los garimpeiros y otros saqueadores de la selva amazónica desde que Jair Bolsonaro asumió la presidencia de Brasil el pasado mes de enero. Bolsonaro quiere abrir toda la Amazonia a la explotación minera, forestal y ga­nadera, y se refiere a los indígenas como “gente prehistórica”.

Emyra había mantenido a raya a los garimpeiros durante semanas, pero nadie atendió sus peticiones de ayuda. Ahora hay unos 50 garimpeiros en Mariry. Están armados y han empezado a buscar oro, una actividad que contamina las aguas de los ríos con mercurio y arrasa los bosques.

INPE, el instituto brasileño que vela por la salud de la Amazonia, ha calculado que desde la llegada de Bolsonaro al poder el bosque tropical más importante del mundo, aliado clave en la lucha contra la emergencia climática, ha perdido mil kilómetros cuadrados de superficie arbórea. Este retroceso casi duplica al que hubo el año pasado entre enero y junio.

Bolsonaro no se cree los datos del INPE, organismo al que ha recortado el presupuesto en un 24%. Está dispuesto a revertir las políticas medioambientales que, tras dos décadas de preservación, habían frenado la deforestación. Ocho exministros de medioambiente le han pedido que reconsidere, pero está decidido a explotar al máximo la riqueza de la Amazonia. Asegura que el crecimiento económico de Brasil depende de ello y espera que empresas estadounidenses le ayuden. Desde la recesión económica del 2014, Brasil depende más de la exportación del sector agrícola, especialmente carne y soja, productos que aceleran la deforestación. Los bosques se queman y se talan para crear pastos y plantaciones.

Durante un encuentro la semana pasada con periodistas internacionales, Bolsonaro mostró su agresividad habitual ante las preguntas sobre su política medioambiental. A una reportera europea le recordó que “el Amazonas es nuestro, no vuestro” y acusó a Europa de querer apropiarse de las riquezas naturales de Brasil. “Brasil –dijo– es como la virgen que desean todos los extranjeros pervertidos”.

La UE, que cerró hace pocas semanas un acuerdo económico con Mercosur, bloque económico latinoamericano en el que Brasil es el socio principal, está ahora en una posición difícil. Alemania y Noruega se han planteado abandonar la fundación que crearon en el 2008 para proteger el Amazonas y a la que han aportado 1.300 millones de dólares.

El presidente considera que las voces internacionales que piden preservar el bosque se deben a “una psicosis medioambientalista”.

Una investigación del The New York Times desvela que la Administración de Bolsonaro ha reducido en un 20% la imposición de multas y el decomiso de material a los garimpeiros, ganaderos y madereros que operan sin licencia en la Amazonia.

La policía de Amapá se ha puesto a investigar el ase–sinato de Emyra Waiapi, pero el senador Rodriges no tiene muchas esperanzas de que se llegue a capturar a los cul–pables. “Bolsonaro tiene las manos sucias. Alienta este conflicto porque anima a los garimpeiros a entrar en el territorio de los Waiapi, algo que está expresamente prohibido”.

Los garimpeiros también han entrado en la reserva de los yanonamis y en Raposa Serra do Sol. El sábado, Bolsonaro volvió a hablar de las extraordinarias riquezas que tienen estos ­territorios. Durante los últimos veinte años, la defensa del Amazonas ha sido motivo de or­gullo en Brasil. Ahora, sin embargo, Bolsonaro se ha plegado a los intereses del importante lobby rural.

El cantante Caetano Veloso ha salido en defensa de los waiapi. “Pido ayuda a las autoridades brasileñas –dice en un vídeo–. En nombre de la dignidad que tiene Brasil en el mundo, escuchen este grito”.

*Publicado originalmente em lavanguardia.com





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