Pelo Mundo

Congreso inspiró latinoamericanos que no poseen colegiados de ciudadanos

05/12/2011 00:00

Naira Hofmeister

Uruguay y Chile son dos de los países latinoamericanos que todavía no poseen Consejos Económicos y Sociales formado por representantes de la sociedad civil que puedan opinar sobre las políticas públicas determinadas por los gobiernos. Pero el I Encuentro Iberoamericano de Consejos Económicos y Sociales, realizado en Porto Alegre entre los días 1 y 2 de diciembre, inspiró representantes de dichos países a impulsar un debate para implementar órganos con este formato en sus naciones.

“Antes no había una coyuntura para establecer un consejo, pero creo que ahora si puede ser una buena oportunidad para retomar este dialogo. Capaz que falte un poquito más para madurar la idea, pero si hay aspectos que se pueden incluir en una propuesta de consejo”, ilusionase el psicólogo social y integrante de la ONG El Abrojo, de Uruguay, Pedro Delprato.

El hecho de no existir un colegiado de ciudadanos que se reúnen para estudiar y debatir propuestas para el gobierno no significa entretanto que estos países no tengan sistemas de participación popular. Al revés, tanto Chile como Uruguay se distinguen entre los latinoamericanos por su numero de organizaciones en las que la población puede tener participación más directa en las administraciones.

En Chile, por ejemplo, desde 1990, todos los municipios poseen un Consejo Económico Social Comunal, el ámbito consultivo del alcalde, del que participan dirigentes vecinales, clubes deportivos y organizaciones de mujeres. Ya los uruguayos instituyeron distintas jornadas para discutir programas públicos, pero en general se dedican a un único tema por un determinado tiempo pre-establecido.

Para ambos el modelo adoptado por Brasil en 2003 es una inspiración. La experiencia fue destacada sobretodo por la pluralidad de los movimientos con asiento en el colegiado y su disposición en debatir conceptos amplios y acciones prácticas para el desarrollo de la sociedad.

“Aquí hay mayor cohesión social y representatividad de las instituciones. Esto le da mayores espaldas, mayor validez a el consejo consultivo. En Chile hay más desconfianza con el sistema político, razón por la que tendríamos que diseñarlo (el consejo) al detalle para no generar esta suspicacia”, diagnostica el representante de la organización chilena Genera Ideas y Acciones Colectivas, Matias Montenegro.

Los representantes subrayan el hecho de que en el consejo brasileño las discusiones se hacen siempre entre personas de los más distintos segmentos y con intereses diversos permite la incorporación de las dimensiones social y ambiental en todos los debates. “Cuando se quedan encerrados los temas a los estrictamente interesados, los corporativismos empiezan fuertemente y no se trabaja con una mirada más social y más integradora”, analiza el uruguayo Pedro Delprato.

Además, la posibilidad de que los consejeros estén apoyados en estudios, diagnósticos, documentos que les respalden sus opiniones es considerada fundamental por los participantes. También fue destacado el cuidado en dedicarse también al debate menos pragmático y antever acciones de largo plazo que pueden significar un desarrollo linear y reducir el impacto de crisis financieras.

“El aporte de la sociedad civil es limitado porque falta tener discusiones más permanentes, más internas. Hoy, estamos mas en la urgencia de los temas y pierde un poco la visión estratégica”, lamenta el psicólogo.

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