Pelo Mundo

Naturaleza distinta de los consejos se evidencia en debate

02/12/2011 00:00

Claudio Fachel/Palácio Piratini

Créditos da foto: Claudio Fachel/Palácio Piratini



La primera mesa de debate del I Encuentro Iberoamericano de Consejos Económicos y Sociales (CES), en la tarde del jueves, 1º de diciembre, mostró qué tan distintos son en su composición y atribuciones cada uno de los colegiados de Portugal, España y Brasil. Mientras en los países de la península iberoamericana la división es paritaria entre empresarios y trabajadores, en Brasil hay representantes de diversos segmentos sociales y con intereses diferentes debatiendo el mismo tema.

Completando 20 años de existencia, los órganos consultivos de España y Portugal fueron constituidos para consolidar la transición democrática en la década de 70, tras más de treinta años de la dictaduras de Francisco Franco y António de Oliveira Salazar.

“En aquel momento todos teníamos la convicción – empresarios, sindicalistas, radicales – de que había que construir algo importante. Agarramos a una cosa que deseábamos todos, la democracia”, subrayó el representante de los empresarios en el consejo español, Javier Ferrer Dufol.

Ambos están previstos en las Constituciones de sus países, diferentemente del que ocurre con sus análogos brasileños, que fueron creados por ley, pero no están inscritos en la Carta Magna nacional.

Acerca de las atribuciones, la idea es semejante en todos los casos: contribuir a través del consenso entre sectores de la sociedad civil para la estabilización y mejoría de la condición económica y social de sus países. Sin embargo, luego de las exposiciones de los invitados, no fue difícil concluir que la voz de los consejeros no tiene el mismo impacto para los gobiernos europeos como tiene para el brasileño, sobre todo en lo que concierne al enfrentamiento a la crisis.

“Recientemente intentamos hacer una cosa curiosa, que fue extraer algunos pilares prácticos de consensos anteriores que llamaban atención de Portugal para la situación (de la crisis). Y el Consejo Económico y Social no fue oído. Si hubiera sido oído, probablemente no estaríamos en la situación que estamos hoy”, protestó el presidente del colegiado portugués, José Albino Peneda.

En España la situación no es muy diferente. El CES del país debe elaborar un informe anual sobre la situación económica española, pero en este caso, lo difícil es llegar a puntos en común en lo que se refiere al combate a la crisis. “En general, coincidimos en la elaboración de los diagnósticos, pero tenemos dificultades en llegar a un denominador común sobre cómo resolver los problemas”, admite el segundo representante del consejo, el sindicalista Julián Ariza Rico.

Ocurre que tanto por su formación como por su historia, los colegiados ibéricos se ocupan básicamente mediar conflictos entre patrones y empleados – los españoles inclusive enviaron dos miembros al encuentro, un afiliado al ala sindical y otro a la empresarial. Javier, que ocupa un asiento como presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales del Metal citó por ejemplo que más de 5 mil acuerdos colectivos ya fueron analizados por el órgano.

Los portugueses van más lejos: además de poseer una Comisión Permanente de Conciliación Social, fundaron recientemente una comisión para arbitrar casos en los cuales es necesario tomar una decisión, pero no es posible tal consenso. “Es una especie de tribunal que puede resolver algunos conflictos como convenciones colectivas. Hemos tenido una experiencia muy positiva”, expuso el presidente Peneda.



El caso brasileño fue expuesto por la periodista y ex-presidente de la Unión Nacional de los Estudiantes (UNE), Lúcia Stumpf, miembro del Consejo de Desarrollo Económico y Social (CDES). En su presentación, Lúcia recordó que la creación del órgano en 2003 tenía como finalidad realizar un “pacto por el desarrollo nacional con distribución de renta”.

La periodista citó como ejemplos de realización del CDES la elaboración de la Agenda del Nuevo Ciclo Nacional de Desarrollo y el Acuerdo para el Desarrollo Sostenible, “documentos de gran actualidad y complejidad temática que demuestran potencial político del consejo”.

Así como ocurrió con los informes españoles y portugueses, las formulaciones del colegiado brasileño son consideradas por Lúcia “formulaciones de gran importancia en el momento de enfrentamiento de la crisis”, sin embargo, en este caso, el gobierno acata las sugerencias del órgano. “Es un espacio institucionalizado que tiene dato grandes y positivos frutos y ha tenido interferencia directa en las políticas públicas”, conmemoró la periodista.

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